miércoles, 19 de diciembre de 2007

Sesgados

Años después, viajé un dia cualquiera, hasta aquel lugar, busqué el sendero que conducia entre los pinos, poco cambiado, la calma era inmensa, solo el viento y algunos pájaros alteraban la pesadumbre interior, una barrera de dolor, de recuerdos hizo mi paso cada vez más lento al llegar lágrimas y una inmensa soledad, no frenaron mi camino, fui reconociendo uno a uno. Sus restos dispersos, por el rito que ejecuté, por mi petición de clemencia a cualquier dios que quisiese compadecerse de mi y de ellos, hizo que en esa locura de miseria que viví, los dejase a merced de los carroñeros.

No puedo deshacer aquel error, no encuentro el perdón, y aquel vacio siempre seguirá siendo frio y enorme. Me habian acompañado durante trece, y 4 años ....

Ciro tenía la cabeza sobre la almohada, como cada mañana, histérico esperando a que me despertara, la noche habia sido larga y nerviosa, se habia quitado la venda del rabo, volvia a tenerlo al aire, Rufo enloquecido por lamerle la herida volvia a ladrar nervioso, Ciro le mordió y Duna surgió debajo de la cama, presta a colaborar con su cariño en aquel caos, de mordiscos, ladridos, quejas, gritos por mi parte. Bajada atropellada por las escaleras, y apertura de la puerta del patio. Ciro sangraba por la herida del rabo, Rufo por la del lomo, el miedo, la furia y el olor a sangre comenzaron a embriagarnos a los cuatro, apenas quedaba pienso, no tenia gasolina en el coche, y aquellas putas piezas no me las iban a pagar. Un niñato "diseñata" habia variado el diseño en el último momento, enseñándoselo al cliente casi a hurtadillas, y mis piezas basadas en un trabajo equivocado, pasaron de ser el regalo estrella, a una factura en el fondo de un cajón que a pesar de las llamadas de teléfono, buenas palabras de la secretaria, cabreos, viajes, cafés esperando , nunca pagaron.

Logré que se calmaran, respirando nerviosos, y se alejaran unos de otros, me cai al pisarme los bajos del pantalon de pijama, y mientras me cagaba en todos los dioses conocidos por la herida que me hice en el muslo al golpearme con un arriate, Ciro siguio lamiéndose la herida, ahora llena de barro, sangre y babas. Duna vino en mi auxilio y se llevo un manotazo, la rabia, la desesperacion, el calor, los ladridos y el dolor de la pierna, el pijama roto y casi desnudo, Rufo ladrando,sin poderse lamer el lomo ...todo habia comenzado de nuevo. El calor sofocante a pesar de la hora temprana , tampoco ayudó.

El veterinarió, me convenció de algo que yo no queria pensar, Ciro con su rabo cada vez mas corto no se iba a reponer ni de la infección, ni de esa locura a la que el picor , la sensación de que algo le faltaba le estaba conduciendo. Rufo, el mordisco de Ciro habia sido mas serio de lo que parecia, Duna habia comenzado con la epoca de celo y en aquella casa tan estrecha, (putos pasillos en los que Ciro en su alegria de siempre se rompió el rabo al golpearse con las paredes), la soledad me iba rompiendo cada vez mas la poca fuerza que tenia.

Isabel se habia ido hacia tres meses, la añoraba, la echaba de menos, pero...

Su depresión no mejoraba y los continuos reproches que se hacia, no acompañaban a una predisposición a las llamadas de telefono para conocer su estado, llamadas llenas de desconsuelos siempre con la voz en off de su madre , acusandome, con razón tal vez, de ocuparme mas de mi taller que de ella.

Lejos de todo, perdido en un pueblo pequeño en el que nunca dejé de ser un forastero, hippy, y raro, el calor de una primavera extraña en Soria ...Un dia cualquiera, en el recuerdo, que al levantarme acudió sin permiso a mi mente, empujando lagrimas de dolor en mi garganta, y remordiemientos en el corazón por no poder arreglar aquel dia cualquiera.

Yhago dic 2006

1 comentario:

Cristina dijo...

Es dificil elegir uno de entre todos tus escritos, todos ellos tienen una gran fuerza. Son directos, plenos, y en ellos se te transparenta el alma, pero creo que este me llega muy dentro, quizás porque cada vez que lo leo te imagino entonces y ......